Hay días grises donde la belleza del mundo parece esfumarse y el valor de lo que nos importa desaparece. En un día gris te encuentras solo a pesar de estar acompañado, no estás presente a pesar de que existes.
En un día gris el amarillismo de las noticias te aplasta sin piedad En un día gris el mundo parece convencerte de que no es una buena época para vivir y que eso nunca cambiará.
En un día gris percibimos más maldad de la que podemos aceptar. En un día gris todo lo que percibimos es fuente de desesperación y agonía.
En un día gris el tiempo se convierte en una especie de macabra tortura. En un día gris lo único que percibes es la miseria del mundo.
En un día gris las caras de tristeza y desesperanza a tu alrededor se multiplican. En un día gris la vida parece condenada a correr en un devenir de infortunios.
En un día gris la tristeza se sobrepone a la alegría. En un día gris sentimos al mundo como una especie de infierno.
En un día gris la motivación, la curiosidad y las ganas de experimentar cosas nuevas mueren
En un día gris no queremos despertar. En un día gris no deseamos estar vivos
Pero no todos los días son grises.
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